ALCOHOLEMIAS

Conducir un vehículo bajo la influencia de bebidas alcohólicas o drogas lleva aparejado siempre una pena privativa del permiso de conducción por tiempo que puede oscilar entre uno y cuatro años, además de pena prisión de tres a seis meses o pena de multa de seis a doce meses o con la de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días. Se entiende cometido el delito siempre que la tasa arrojada sea superior a 0,60 miligramos por litro (aire espirado) o 1,2 gramos por litro (alcohol en sangre).

A partir de 0,60 mg/litro de aire expirado se considerará delito en todas las ocasiones. Una tasa menor dependerá de la diligencia de síntomas que aparezca en el atestado policial,  declaración en el juicio de los agentes y demás pruebas.

A este delito le corresponde el llamado juicio rápido, en el cuál de ser cierto el hecho delictivo se podrá prestar conformidad a lo solicitado por el Fiscal y así poder obtener el beneficio de la reducción de las penas en una tercera parte.

Sin embargo, debemos tener mucho cuidado en aceptar la pena de prisión (so pretexto de que se va a suspender al ser inferior a los dos años) ya que  la experiencia de este despacho de abogados indica que en numerosas ocasiones  al poco tiempo se comete un hecho similar con lo que, no sólo se es reincidente, sino que la primera pena de prisión suspendida habrá que cumplirla, salvo que pueda sustituirse por otra de multa. Esto genera incertidumbre, gastos en abogados y al final puede salir más caro que otras opciones (pena de multa o trabajos en beneficio de la comunidad).

Por cierto, los trabajos en beneficio de la comunidad se encuentran supervisados por funcionarios de Instituciones Penitenciarias.

 

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