En la sala, un respeto, con o sin puñetas

Por Jose Manuel Carrasco Codes

Con ya casi veinte años de ejercicio uno se da cuenta de la progresiva falta de respeto que a diario se produce en las numerosas salas de vistas de todo el territorio nacional.

En no pocas ocasiones, esta falta de respeto se produce por parte de los togados con puñetas hacía los togados sin ellas. Empezando por largas esperas sin justificar y por una evidente falta de organización que a diario sufrimos los letrados en los pasillos. Por supuesto, nos encontramos ante un día de suerte cuando por parte del togado con puñetas y galleta, es decir, el juez o presidente de la sala, se nos pide disculpas por ello. Por no hablar del trato altanero, despectivo y nunca permisible que numerosas veces sufrimos quienes nos dedicamos al noble arte de la abogacía.

Puñetas e Insignia de Juez (fuente: El País)

Puñetas e Insignia de Juez (fuente: El País)

En otras ocasiones, las que menos, la falta de respeto se produce al contrario. Es el togado sin puñetas, es decir, el abogado, quién refleja sus malos modales al dirigirse de cualquier manera y saltándose las normas básicas de eduación y conocimiento del protocolo jurídico al togado con puñetas, bien sea juez, magistrado, secretario judicial o fiscal.

En muchas otras ocasiones, es el administrado, justiciable, testigo o perito quién sufre esos malos modos por parte de quienes nos dedicamos profesionalmente al derecho, tengamos adornada nuestra toga con puñetas o no.

Desde luego, esta última me parece la peor de las faltas de respeto que constantemente se producen en nuestras salas de vistas, juzgados y secretarías. Al fin y al cabo, los profesionales, por nuestra experiencia y conocimiento del “percal”, debemos tristemente que asumirla como “gajes del oficio”. Lo que no debemos consentir es que el ciudadano o profesional lego en la materia o, en todo caso, al margen de la administración de justicia sufra esta falta de respeto crónica.

Jueces, fiscales, secretarios judiciales, funcionarios de la administración de justicia y abogados, démonos cuenta que trabajamos para el ciudadano y, a diferencia de él, cobramos por ello.

Con puñetas o sin puñetas que no se siga perdiendo el respeto en nuestras salas de vistas.

Un poquito de “por favor”…

(Fuente de la imagen: El País)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *