Las Leyes Explicadas a Todos: Cuando no eres un profesional del Derecho

Por Eduardo Gaya

Seguimos analizando los diferentes roles y su participación de las personas que están en una sala de juicios, esta vez desde el punto de vista de los que no son profesionales del Derecho

 

Las distintas formas en que uno se puede ver en un Juzgado o Tribunal (II)

Ahora les toca a quienes no han estudiado Derecho (o habiendo estudiado la carrera se encuentran ante un Juez o Tribunal por motivos ajenos a su profesión) y se ven en el brete de tener que participar en un proceso judicial. Nota común a todos ellos es que ni llevan toga, ni puñetas, ni insignia. Van de paisano, aunque se les aconseja ir bien vestidos, por aquello de la imagen que hay que dar ante el Juez.

Diferenciaremos temas Civiles y Penales, pues normalmente en los otros asuntos la cosa es parecida. Hay otros tipos de asuntos, como el Social (laboral), Contencioso (movidas con la Administración), Mercantil (cosas de empresas), Militar (sin comentarios) e incluso Canónico (pero este sirve para poco o nada si no eres católico)

PEQUEÑO INCISO: A ver si nos enteramos, cuando se quiere ir contra alguien por un tema penal, se le DENUNCIA. Cuando se quiere ir contra alguien por un asunto civil, se le DEMANDA. Así que en penal no hay demandantes/demandados y en civil no hay denunciantes/denunciados.

CIVILjuzgado

  1. Demandante. Es el que pide las cosas. Normalmente, se sienta en los bancos del Juzgado, frente al Juez – es muy raro sentarse, en el ámbito civil, ante un Tribunal, a no ser que seas abogado o procurador, aunque a veces sucede -. Normalmente, también, tiene a su abogado y a su procurador sentados cerca, aunque suele estar “solo ante el peligro” a la hora de ser interrogado
  2. Demandado. Es aquel a quien el demandante pide cosas. Se suele sentar en la misma zona que el demandante, pero normalmente están separados por un pasillo central de la Sala, para que quede más o menos como una cancha deportiva: Cada uno en su campo. También suele tener su abogado y procurador cerca.

Realmente, en civil hay poca diferenciación en los papeles que juegan demandante y demandado. Hablan cuando les toca y se callan el resto del tiempo (si no, les pueden echar de la Sala) No se les toma juramento, vamos que no juran decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, por lo que no pueden prestar falso testimonio, que está reservado a los testigos – y peritos -. Pero si mienten, les suelen pillar y claro, eso tiene consecuencias, normalmente se ven en la sentencia.

La verdad es que, en civil, los interesados pintan bastante poco – salvo en las reuniones con sus abogados y a la hora de su interrogatorio (si el contrario lo pide y con la anticipación debida) -. No obstante, hay algunos pleitos (monitorio, verbal…) en los que no es obligatorio llevar abogado. Lo que pasa es que, normalmente, suelen conllevar los perjuicios propios del zapatero a tus puentes colgantes… batacazo.

Hay países en los cuales no firma uno ni una multa, a no ser que su abogado esté presente. En España (cañí) es muy común que cuando te llegan a la consulta en el despacho, el enfermo esté a punto de palmar y poco se pueda hacer. Señores, señoras, el abogado no es ni una sabandija ni una caja registradora sin fondo. De verdad, que hay muchos, pero muchos, que son gente normal, que quiere hacer su trabajo de la mejor manera posible y que no se cogen por las mañanas el abrigo, la cartera y las mentiras para ir a currar… lo siento, me he salido del tema.

PENAL

Casi lo mismo que en civil, solo que hay fases. Y ahora, por fin, viene el momento en el cual os explico qué es un denunciante, un perjudicado, un denunciado, qué es un imputado, qué es un procesado y qué es un acusado. Además, os diré en qué se convierte el denunciante cuando la cosa llega a juicio.

Bien, en cuanto al que va al Juzgado penal para acusar a otro u otros de un delito o falta, en primer lugar será denunciante, pues es quien se persona en la comisaría de policía o en el Juzgado de Guardia para presentar denuncia. También se puede ir al Juzgado sin denunciar, porque se encarguen de ello la policía, guardia civil, etc. En este caso, se le denominará “perjudicado”. Si el denunciante dice mentiras en su denuncia, relatando hechos que no han ocurrido, puede cometer un delito de denuncia falsa y convertirse en imputado-acusado-condenado.

Cuando el denunciante va al Juzgado o Tribunal a declarar, lo hace como testigo, si bien es un testigo que, más que ver o presenciar un delito, lo sufre en sus carnes. Pero, a la hora de declarar, es un testigo más, es decir, tiene que hablar siempre con verdad porque si le pillan mintiendo comete un delito de falso testimonio (y puede ir a la cárcel). Si dice verdad y se demuestra lo que dice, puede que le indemnicen por los perjuicios sufridos (de ahí lo del perjudicado).

Los que ven, oyen o perciben de alguna forma la comisión de un delito y luego van al Juzgado, lo hacen como testigos. Suelen sentarse (o declarar de pie) frente al Juez o Tribunal y también deben ceñirse a lo que saben, sin inventar nada, porque podrían cometer también el delito de falso testimonio y verse en un serio problema.

En casos excepcionales, el testigo puede llamarse Sr. A o SR. 1, por habérsele dado la protección que un testigo importante puede merecer. Normalmente, se protege a un testigo cuando existe temor de que, si se conocen sus datos, pueda ser amedrentado o simplemente desaparecer. Se reserva para casos graves de narcotráfico, terrorismo o delincuencia organizada. Vamos, mafia, para entendernos. O sea, lo de las pelis americanas.

Todos los ciudadanos tienen obligación de acudir al Juzgado si son llamados como testigos, aunque hay algunos privilegiados (normalmente altos cargos) que no tienen que ir personalmente al Juzgado y pueden contestar por escrito. Como el maná esperamos la reforma legal que cambie la Ley del siglo XIX por la del XXI y estos privilegios desaparezcan definitivamente y todos seamos iguales ante la Justicia, no solo en el fondo sino también en las formas.

En la próxima entrada, me centraré en el personaje de los mil nombres dentro del juicio penal: El que se va a comer (o no) unos añitos de trullo o una multita de déjese usted de vacaciones durante unos años, o un trabajo social (en beneficio de la comunidad – no la autónoma, sino la de todos).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *